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  • 17sep

    Los Conflictos Internacionales – Concepto y medios de solución

    Con frecuencia los estados presentan marcadas diferencias de índole económica, política, social, cultural o religiosa, diferencias que mientras no chocan con las nuestras apenas consideramos.

    Cuando entre dos actores del sistema internacional surge un contraste de intereses irreconciliables que tiende a prolongarse en el tiempo se origina lo que conocemos como conflicto internacional

    La Corte de la Haya por su parte define el conflicto internacional como “una controversia o un desacuerdo sobre un punto de derecho o de hecho, una contradicción, una oposición de tesis jurídicas o de intereses entre dos Estados”

    Existen varios tipos de Conflictos Internacionales, pero nosotros nos vamos a centrar en los “Conflictos de Orden Jurídico”:

    Estos conflictos son aquellos en los cuales las partes están en desacuerdo sobre la aplicación o la interpretación del derecho existente, y son consecuencia directa de la violación de un tratado o convención, o de la violación de un derecho o norma internacional que se traduce en un daño a un sujeto de Derecho Internacional.

    La característica predominante de estos conflictos es que son susceptibles de ser solucionados por los medios del derecho.

    Dentro de éstos pueden enmarcarse los conflictos generados por la interpretación de un tratado internacional o de cualquier norma de Derecho Internacional en general; cualquier hecho que implicase la ruptura de un compromiso internacional; la extensión o reparación debida por esa ruptura.

    Mecanismos de solución

    Dejando de lado la intervención armada las controversias internacionales son sometidas a la acción diplomática de los Estados, a través de la gestión de sus propios jefes de Estados, ministros de Exteriores u otros agentes diplomáticos

    La Negociación es conocida como el acuerdo directo, por cuanto se trata de un contacto diplomático de tú a tú, sin intermediarios, entre los sujetos participes del conflicto.

    Pese a la flexibilidad e idoneidad de este medio lo cierto es que en muchas ocasiones resulta ineficaz porque no existe en los protagonistas un verdadero ánimo o intención para solucionar el problema.

    Esta es la razón por la que en la mayoría de los tratados internacionales se coloca una disposición en la que se contempla la obligatoriedad de los sujetos partes de acudir a la negociación u otros medios pacíficos en caso de conflictos derivados del mismo cuando la negociación resulta infructuosa o no tiene éxito.

    Otro mecanismo de solución consiste en la intervención de una tercera potencia, conocida como Buen Oficiador que actua mediante una discreta injerencia acercando a las partes en disputa, para que traten amigablemente de solucionar sus diferencias, el buen oficiador puede ofrecerse ante las partes, libres de aceptar o no, o pueden ser las mismas partes quienes soliciten su injerencia, quedando el buen oficiador en autonomía para participar o no en la controversia.

    Un mecanismo similar sería la Mediación, que se caracteriza por la intervención de un tercero el “mediador”, de forma mucho más activa puesto que está autorizado a proponer las bases de la negociación e intervenir en ella como vía de comunicación, sugerencia y acomodación de posiciones, sin tratar de imponer la solución, pero interviniendo en todo el desarrollo de la negociación hasta su conclusión.

    Puede alcanzarse una solución mediante la Conciliación, que consiste en la instrucción imparcial por un órgano colegiado “comisión de conciliación” de todos los aspectos de la controversia a fin de formular una propuesta para su solución, si bien las partes son libres de aceptarla.

    Las partes pueden acudir a Arbitraje, los árbitros que forman el tribunal arbitral son libremente escogidos y asignados por las partes de forma posterior al conflicto, su función es exclusiva y ocasional puesto que conocen y resuelven el conflicto para el cual fueron seleccionados, tras lo cual se desintegrará dicho tribunal arbitral.

    No existe un procedimiento ordinario para el arbitraje, debido a que éste se señala y define en el compromiso previo, donde las partes se ponen de acuerdo sobre lo que va a ser el desarrollo del arbitraje, señalan las competencias de los árbitros y delimitan el conflicto a resolver. Los árbitros pueden compeler a las partes a que logren un arreglo transaccional e incluso pueden recurrir a la equidad si ello ha sido permitido en la etapa compromisoria.

    La decisión resultante del arbitraje se denomina laudo, que al igual que los fallos de los tribunales internacionales comprende una parte expositiva y otra dispositiva que se adopta por mayoría de todos los árbitros, en caso de desacuerdo el árbitro tiene derecho a expresar su disentimiento mediante un voto salvado.

    Esta decisión es vinculante para las partes, de obligatorio cumplimiento y pone fin irrevocable al litigio, si bien no ejecutiva, sino que su cumplimiento es voluntario.

    Por último las partes pueden acudir un Tribunal Internacional para dirimir sus divergencias mediante un Arreglo Judicial, actualmente el principal órgano jurisdiccional universal y general es la Corte Internacional de Justicia, órgano principal de las Naciones Unidas.

    Tanto el arbitraje como el arreglo judicial tienen sus semejanzas puesto que ambos se caracterizan por ser medios pacíficos y jurídicos que buscan la solución de un conflicto internacional, donde se da la intervención del tercero imparcial que busca solucionar o resolver el problema mediante una sentencia obligatoria y definitiva, dictada siempre de conformidad con el Derecho Internacional positivo salvo que las partes hayan autorizado al tribunal a utilizar la equidad.

    Sin embargo, mientras el arbitraje se compone de árbitros ocasionales elegidos por las partes, el tribunal lo hace por jueces permanentes elegidos por reglas estatutarias; en lo respecta al procedimiento el arbitraje se describe o delimita en el compromiso mientras que para el arreglo judicial ya está prescrito por la normativa internacional o el estatuto del tribunal.

    Respecto a la decisión en el arbitraje se habla de laudo como una decisión definitiva y vinculante pero no ejecutiva, mientras que en el arreglo judicial se habla de una sentencia.

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